Con la llegada de las diferentes vacunas y la inmediata vacunación de las personas mayores en las residencias, se ha ido recuperando, escalonadamente, la ansiada sensación de normalidad. Nada como el interés de todos en dejar atrás momentos duros, de miedos y de situaciones que han requerido todo nuestro esfuerzo, la templanza y la responsabilidad para mantener a salvo a los más vulnerables, nuestros mayores.

El mejor síntoma de este volver al día a día pre-pandemia, se deja sentir en la posibilidad de poder realizar nuevamente actividades en comunidad, como antes, donde todos pueden participar, socializar y compartir momentos divertidos y agradables.

No existe la menor duda al respecto. Los beneficios que reportan estas experiencias en nuestros mayores son evidentes y muy necesarios. Tras los duros momentos vividos, en los que se han visto enormemente afectados y frágiles, llegan tiempos de sonrisas, de compartir y vivir.

En las diferentes residencias del grupo Villamor se han ido organizando y celebrando actividades para que los residentes reciban a la primavera como antaño, haciendo muchas cosas, juntos, interactuando. Desde terapias que promueven el funcionamientos físico, social y emocional hasta fiestas en las que no faltan la música y el baile.

nueva normalidad

Hemos preparado un Huerto, con un semillero propio realizado por los residentes, y hemos tenido la visita de unos perros encantadores y listísimos que han interactuado con algunos de nuestros mayores. La naturaleza es el entorno que nos acoge desde que nacemos, y las plantas son el inicio de una relación en la que somos conscientes de lo que es nacer, crecer y vivir. Plantar y cuidar un vegetal es dar vida y disfrutar de la contemplación de su desarrollo. Los ancianos se sienten capaces de esto a través de la actividad de crear un huerto, cuidarlo y verlo crecer gracias a sus cuidados.

De igual manera, la terapia con perros es una de las más recomendadas por los enormes beneficios que aporta en el terrero del funcionamiento cognitivo en personas mayores. El contacto con estos animales que trasmiten calidez, cercanía y amor, es un regalo para todos.

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No ha faltado esta primavera nuestro taller de cocina. Maravillosas manos que atesoran sabiduría y experiencia, han participado y nos han regalado deliciosas elaboraciones con las que chuparse los dedos.

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También nos hemos ido de excursión, como la que han realizado en los residentes del centro de Salud Mental de La Merced en Valladolid a la bella ciudad de Toro, en la provincia de Zamora. El maravilloso patrimonio cultural de esta población ha hecho las delicias de todos. Pasear por sus calles y conocer los monumentos más significativos, ha sido del todo estimulante y muy gratificante.

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Y recuperamos el aperitivo de los domingos en el jardín, como en la residencia Las Rosas, siempre cumpliendo estrictamente con las medidas y protocolos de seguridad sanitaria que nos van comunicando desde la Consejería de Salud Pública

La Fiesta de la Primavera que celebramos en la Residencia Gravina de Madrid fue el mejor indicativo de que estamos en el camino de recuperar nuestra rutina y nuestro día a día. Música en directo, merienda y baile. Disfrutar de momentos así, donde la alegría reina en cada rincón y se hace presente en el espíritu joven de nuestros mayores, es lo que da sentido a la labor de los profesionales que trabajan en las residencias del grupo.

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Felicidad y tranquilidad tras un largo año en que se ha sufrido mucho, pero que, poco a poco, vamos dejando atrás.