Parece cosa de magia. Yo eso solo lo veía en las películas esas que hablaban del futuro, y ¡mira!, bendito sea…

Así se expresaba Antonio después de tener una videollamada en la que pudo hablar y ver a su hija y a sus nietos.

Cuando se enfrentan a situaciones en las que precisan tener contacto con las nuevas tecnologías, muchos de nuestros residentes echan su vista atrás y recuerdan el momento en el que llegó la primera televisión a sus casas, por supuesto en blanco y negro. Otros comentan que siguen pensando que nada como escuchar la radio, la compañía que les ha hecho en diferentes momentos de sus vidas y que continúa siendo parte de su día a día.

La inmensa mayoría de nuestros mayores se consideran incapaces de adaptarse a estas alturas a las nuevas tecnologías. Les da vértigo la velocidad con la que evolucionan y se desarrollan, pero hay algunos que aceptan el reto de aprender a manejarse con un móvil o con una tableta. Esto les mantiene conectados sin importar la distancia a la que se encuentren sus interlocutores.

Este desafío que Internet les pone por delante les aporta mucho, más en estos momentos en los que el aislamiento es una necesidad de primer orden. No poder recibir las visitas de sus familiares como habitualmente, incide muy negativamente en su estado de ánimo.

Sin embargo, enfrentarse al aprendizaje del uso de un simple teléfono móvil, más aun de un smartphone o una tableta, para ellos es tarea complicada, aunque les beneficia enormemente y a muchos niveles.

Nuestros Mayores y la magía de las videollamadas

1.-Mentes activas. El esfuerzo de un aprendizaje favorece su relación consigo mismo, la autoestima de los mayores se regenera, y a sus mentes les reporta mucho provecho, tanto físico como anímico.

2.-Compañía. Aunque sea virtual, pero se sienten escuchados, les permite expresarse y mantener activos los vínculos familiares. Se rompe el círculo vicioso de sentirse continuamente en soledad. A los pocos segundos de establecer la conexión telemática con el ser querido, traspasan la pared de la pantalla y sienten como si la persona con la que interactúan estuviera a su lado.

3.-Información y ocio. Descubren que pueden obtener todo tipo de información gratuita de aquello que les gusta, sea de la época que sea, y de las cosas que suceden a su alrededor.

4.-Ilusión por lo novedoso. El simple hecho de comentarlo con otros residentes, con el personal que les atiende, estimula su curiosidad y sus ganas de conocer o mostrar lo que conocen. Comunicación en estado puro.

Introducir de una manera más significativa y habitual las videollamadas en estos momentos tan difíciles ha constituido para nuestros residentes un refuerzo en su calidad de vida y bienestar.

Es significativo el hecho de que ya las llamadas de voz se quedan cortas. Ver las caras de sus familiares por medio de las nuevas herramientas de comunicación, les aleja de la tristeza y rebaja sus niveles de ansiedad.

No olvidamos que el confinamiento le ha generado una mayor sensación de soledad que se dulcifica gracias a las videollamadas, que les atenúa la sensación de pérdida de la pertenencia, tan indispensable en los seres humanos, cuanto más en nuestros mayores.

Todas las intervenciones que se hacen en el sentido de hacerles cotidiano el uso de las nuevas formas de comunicación e información, resultan del todo positivas, hasta para aquellos que tan solo disfrutan como usuarios, bien porque no puedan o porque no se sientan con fuerzas.

Y fuerza es la que recuperan tras el contacto con los suyos a través de la videollamada, por ejemplo, como en el caso de Antonio, que se despidió del aparato dándole su bendición.