Comer es un proceso necesario e indispensable, y también placentero en la mayoría de las ocasiones. Cuando este proceso se ve dificultado o se presenta la imposibilidad de realizarlo de una manera natural, nos encontramos con un serio problema que, en el caso de las personas mayores es muy común y se denomina Disfagia.

Disfagia en el anciano: signos de alerta y consejos. ¿Qué es la disfagia?

Disfagia en el anciano | Signos de alerta y consejos

Lo primero que vamos a hacer es conocer bien a qué nos referimos concretamente con este término, disfagia o deglución dificultosa.

Cuando comemos, lo que estamos haciendo es depositar alimentos en nuestra boca, masticamos en su caso, deglutimos y enviamos estos alimentos hacia el estómago. Todo ello, lleva consigo aparejado un determinado número de contracciones musculares y sus respectivas relajaciones que están coordinadas por las neuronas de nuestro cerebro.

Cuando nos encontramos con dificultad para tragar correctamente tanto alimentos sólidos como bebidas, a causa de la descoordinación en los movimientos de los músculos implicados, estamos ante un problema de disfagia, que sufren uno de cada cuatro ancianos.

Las sensaciones suelen ser de que no se traga bien, que la comida se queda atascada pudiendo ser consecuencia, en algunos casos, de enfermedades degenerativas tipo Alzheimer o Parkinson.

Disfagia en el anciano | Signos de alerta y consejos

Como identificar con rapidez la Disfagia en las personas mayores

La Disfagia presenta una sintomatología que va más allá de la simple dificultad para tragar. Las consecuencias de una incorrecta deglución del bolo alimenticio, puede tener graves consecuencias, ya que puede terminar desviándose de su camino habitual y dirigirse a otros canales provocando serios problemas de salud.

Si nos encontramos con que nuestro mayor:

– Ha perdido peso con rapidez
– Tose habitualmente mientras come
– Tiene la voz tomada o ronca, con carraspeo frecuente
– Se atraganta dependiendo de la consistencia del alimento
– Segrega saliva en exceso y babea
– Mantiene residuos en la boca
– Descarta determinados alimentos por que siente dificultad al tragarlos
– Siente dolor al tragar, o Se queja de acidez

Es posible que tengamos ante nosotros un problema de disfagia.

Disfagia en el anciano | Signos de alerta y consejos

Tipos y causas que pueden provocar disfagia

Los tipos y las causas están directamente relacionados, ya que unas propician uno u otro modelo de dolencia.

Disfagia orofaríngea

Es la disfagia que viene a producirse en las zonas cercanas a la faringe, ámbito inmediato de la deglución o primer paso de la misma. Bien por inflamación bien por debilidad muscular en la zona, las causas de este tipo de disfagia son:

-Trastornos por daños o enfermedades neurológicas: Distrofia muscular, Parkinson, esclerosis múltiple o ELA. También los daños por accidentes o lesiones en el cerebro pueden provocar disfagia orofaríngea.

-Cáncer y/o tumores en la zona faríngea. Tanto el propio tumor como el tratamiento puede ocasionar problemas a la hora de tragar y deglutir alimentos.

-Inflamación en la zona de la faringe. Una faringitis provoca la inflamación de la zona con el consabido malestar que puede dar lugar a la dificultad para tragar.

En estos casos de disfagia, se producen episodios de aspiraciones de los que pequeños trozos de alimento o porciones de líquido que pueden dirigirse hacia las vías respiratorias provocando una peligrosa asfixia o problemas provocados por una infección en esta zona.

Disfagia esofágica

Cuando se trata de este tipo de disfagia, los problemas surgen en la parte del esófago, paso posterior al estadio primero de la deglución. La llegada del alimento al estómago se dificulta aquí, produciendo sensaciones muy incómodas que generan malestar y ansiedad.

Son varias las causas de este tipo de disfagia:

-Alimentos mal masticados, que pueden obstruir la zona produciendo sensaciones molestas.
-Espasmos, de tipo involuntario que tienen lugar al tragar y que afectan a la musculatura del esófago.
-Tumores y su tratamiento, al igual que en el caso anterior, afectan al normal tránsito del alimento.
-Acalasia, o rigidez en el músculo esofágico. Esta dolencia impide que no se consiga la relajación del músculo lo que no permite el paso de la comida.
-Esclerodermia. Está relacionada directamente con el endurecimiento de los tejidos y provoca una incómoda acidez de estómago.
Anillo esofágico. Viene a ser el estrechamiento del esófago en la zona inferior, lo que dificulta la deglución.
-Hernia de hiato o por hernia diafragmática.
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Diagnóstico, tratamiento y consejos

Si se notan ciertos síntomas que induzcan a pensar en un problema de disfagia en nuestro mayor, deberíamos determinar si es efectivamente esta dolencia y que gravedad presenta.

Para ello, se realizan diferentes pruebas diagnósticas, como la endoscopia, una manometría o diagnóstico por rayos X.

Una detección precoz ayuda a evitar las complicaciones que se derivan del agravamiento de esta dolencia, como puede ser la desnutrición y deshidratación del anciano, una neumonía fruto de la aspiración de alimentos o líquidos, o un atragantamiento severo que puede provocar un desenlace fatal.

Disfagia en el anciano | Signos de alerta y consejos

No existe un tratamiento que vaya más allá de la cirugía, siempre poco recomendable si se puede evitar en personas mayores.

La mejor opción sería optar por estimular a la persona a tomar ciertas actitudes y hábitos a la hora de comer y facilitarle la deglución, por ejemplo:

-Procurar que la comida esté desmenuzada y en trozos pequeños para facilitar el tránsito.
-Animarle a que mastique despacio y bien.
-Mantener la espalda derecha y la cabeza un poco inclinada hacia adelante a la hora de alimentarse.
-Cambiar la dieta por una más blanda, y evitar el alcohol y el café.
-Facilitar la ingesta de líquidos mediante espesantes si fuera necesario.
– Evitar levantarse inmediatamente después de comer para facilitar la finalización del paso del alimento.
-Machacar aquellas pastillas que formen parte de su tratamiento y sean susceptible de ello.

Además, por nuestra parte, debemos procurar que el acto de comer no se produzca en soledad cuando se tienen síntomas o una disfagia diagnosticada. Evitaremos de este modo que tengan lugar complicaciones graves, consiguiendo, además, que el mayor se sienta tranquilo y seguro.