En nuestros centros, siempre buscamos llegar a todas las personas, incluidas aquellas con un mayor grado de deterioro cognitivo, para quienes a veces las actividades diarias no son suficientes. Con el objetivo de mejorar su calidad de vida, hemos apostado por la creación de entornos sensoriales adaptados, inspirados en la metodología Snoezelen, una propuesta centrada en la estimulación multisensorial.

¿Por qué crear entornos sensoriales?

Los entornos sensoriales ofrecen beneficios significativos para personas mayores, especialmente aquellas con demencia avanzada:

  • Estimulan funciones cognitivas como la atención y el habla.

  • Facilitan la conexión con el entorno y con otras personas.

  • Reducen la ansiedad y la agitación, si se acompañan de música suave, luces tenues y aromas agradables.

  • Mejoran el estado de ánimo y fomentan la iniciativa.

  • Aportan un ambiente acogedor y seguro, contribuyendo directamente al bienestar.

Aspectos clave para diseñar un entorno sensorial efectivo

  1. Adaptar los estímulos: Las personas con demencia pueden tener alteraciones en la percepción. Es vital personalizar los estímulos y no sobrecargar el ambiente.
  2. Estimulación gradual y controlada: Solo se debe presentar un estímulo visual, auditivo y olfativo a la vez. La sobreestimulación puede generar incomodidad o agitación.
  3. Entornos seguros y familiares: Deben evitarse elementos manipulables si existe riesgo, y siempre respetar la identidad y preferencias del residente.
  4. Participación activa: Es fundamental involucrar a los usuarios según sus capacidades.
Entornos Sensoriales en el Grupo Villamor

Nuestra experiencia en el centro Las Mimosas

En la unidad de Los Naranjos, comenzamos con un rincón de reminiscencia que contenía objetos antiguos para estimular recuerdos. A partir de la formación en Snoezelen, decidimos transformar también un pasillo de paso común en un entorno sensorial estacional.

Este espacio se decora con elementos visuales cambiantes según la época del año (primavera, otoño, etc.). La respuesta de los residentes ha sido muy positiva: comentan la decoración, interactúan con los objetos, se sientan y se relajan en la zona. Incluso aquellos con conductas erráticas o más aisladas han mostrado interés y tranquilidad.

Algunas personas ayudan con la decoración, lo que les da un propósito y refuerza su orientación temporal («estamos en primavera porque hay flores»). También los familiares se involucran, fomentando así la interacción social y emocional.

Además, hemos observado que los cambios más significativos en la conducta se dan justo después de modificar la decoración. Por ello, entre una estación y otra dejamos el espacio vacío durante unas semanas, para que el contraste estimule aún más el interés y la percepción.

Conclusión

Este tipo de intervenciones, aunque sencillas, generan un gran impacto emocional y funcional en las personas mayores, especialmente en aquellas con deterioro avanzado. En el Grupo Villamor seguimos apostando por entornos terapéuticos innovadores y centrados en la persona, donde cada detalle cuenta para mejorar el día a día de nuestros residentes.

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